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bipedismo

Es conocido que nuestro primero ancestros no caminaban por el mundo con la misma destreza con la que lo hacemos los seres humanos hoy en día. Como con todo, es un tema de evolución a continuación te contamos un poco más.

POSTURA ERGUIDA Y LOCOMOCIÓN BÍPEDA 

Una diferencia fundamental entre el hombre (en general, los homínidos) y los grandes simios es el hecho de caminar sobre dos extremidades, es decir, el bipedalismo. Esto no quiere decir que los simios no puedan andar sobre dos patas, sino que no lo hacen con la frecuencia y eficacia que lo hacemos nosotros. Es decir, a diferencia de los homínidos, no es su modo habitual de locomoción. La adopción de la postura erguida y la locomoción bípeda u ortógrada es una de nuestras adaptaciones más antiguas pues se remonta a la separación entre homínidos y póngidos hace unos 5 o 6 m.a. (de hecho, actualmente, es uno de los caracteres diagnósticos de nuestra familia).

CARACTERISTICAS: 

La locomoción bípeda se basa en una propulsión mediante zancadas, soportando alternativamente cada extremidad el peso del cuerpo. Por tanto, requiere, en primer lugar, guardar el equilibrio mientras se mantiene el cuerpo en posición erguida. Al iniciar el desplazamiento, se dirige una pierna hacia adelante, comenzando la transferencia del peso corporal hacia dicha pierna, transferencia que se completará cuando esta pierna alcance el suelo. En ese momento, la otra pierna podrá desplazarse hacia adelante para repetir el proceso, utilizando el pie para propulsarse. Es decir, nos balanceamos sobre una pierna, mientras la otra se desplaza hacia delante. Todo este proceso (tanto la postura erguida como la locomoción bípeda) que nos resulta tan habitual y sencillo, se basa en fenómenos de gran complejidad mecánica que requieren coordinación y control del equilibrio.

¿QUÉ IMPIDE QUE NOS CAIGAMOS HACIA DELANTE? 

Por ejemplo, cuando levantamos un pie para iniciar un paso, ¿qué impide que nos caigamos hacia delante? El bipedalismo humano es posible gracias a una serie de modificaciones anatómicas experimentadas, fundamentalmente, por los pies, piernas, columna vertebral, pelvis y diversos músculos. En realidad, no se trata de cambios sustanciales, ya que no desaparecen huesos, ni surgen huesos nuevos, sino que los cambios afectan a la forma, posición y función de los huesos y músculos.

LOS PIES:  

En el chimpancé, el dedo I (dedo gordo) presenta una posición divergente, del mismo modo que el pulgar se separa de los demás dedos de la mano en todos los hominoideos (simios y homínidos). Esto le permite asir con manos y pies, es decir, tiene pies prensiles. En cambio, en el hombre , el dedo I es paralelo a los demás dedos, de manera que se usa para impulsar al cuerpo cuando se da un paso. De hecho, el dedo I es el más desarrollado y más largo en el hombre (mientras que en los simios es el dedo III), y desempeña una función fundamental al caminar, ya que es el último punto de apoyo del peso: la transmisión del peso cuando se apoya el pie en el suelo es: base del talón → dedo meñique → dedo gordo.Otra modificación importante es el desarrollo de un abovedamiento, es decir, una curvatura transversal y longitudinal cuya función es amortiguar el peso corporal durante la locomoción, a costa de perder capacidad manipulativa.

LAS PIERNAS:

Las modificaciones en las extremidades inferiores son responsables, en parte,de que podamos mantener el equilibrio cuando permanecemos de pie y cuando andamos. Si observamos un esqueleto humano de frente, comprobaremos que, a nivel de las rodillas, la anchura del cuerpo es menor que a nivel de las caderas. Ello es debido a la inclinación que presentan los fémures, de manera que, cuando permanecemos sobre una pierna, el ángulo del fémur transmite el peso del cuerpo directamente debajo de nosotros. Esto hace posible que guardemos el equilibrio mientras una de las piernas está desplazándose.

Autor: Oscar López Rodriguez