En una fría mañana capitalina, como las que solíamos tener en la ciudad de Quito hace más de medio siglo, el empresario Teodoro Crespo se propuso crear un nuevo producto de higiene personal con ingredientes efectivos y con buen aroma que cuidara de los pies de nuestra gente. El progreso se construye paso a paso y es esta una analogía universal.

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Tres años más tarde, en el año de 1965, Pulvapies se lanza al mercado y se convierte en el producto más grande y exitoso de la compañía.

En el año de 1967, Pulvapies realizó su primera campaña publicitaria con un querido personaje por todos los ecuatorianos: El honorable Pulvapies. Personaje de ficción vestido de traje y con un pie como cabeza, el honorable representaba un político justo, honesto, progresista con destreza de oratoria.

Era época de elecciones y la campaña publicitaria de Pulvapies decía en su slogan “Vote por cualquier candidato, pero si lo que desea es bienestar e higiene, vote por el Honorable Pulvapies”

La campaña de Pulvapies fue bien recibida en Picoazá, una pequeña parroquia urbana en el cantón Portoviejo en la provincia de Manabí. Quizá demasiado bien recibida. Y es así como el pequeño poblado de cuatro mil habitantes en el día del sufragio decidió elegir al Honorable Pulvapies como alcalde por abrumadora mayoría de votos.

Este hecho real no solo convirtió a nuestro querido personaje en el primer y único talco para pies que es elegido para un cargo público si no que también, en un fenómeno viral en internet de los últimos años que al recordar nos llena de orgullo y de nostalgia.

Varias décadas han pasado desde entonces y el honorable Pulvapies no ha vuelto a realizar apariciones públicas con su entrañable carisma. Sin embargo en el año 2013 le dimos una nueva imagen más acorde con los tiempos y ampliamos la familia del producto para brindar una solución efectiva a cada necesidad en los pies de nuestra gente manteniendo la misma promesa que nos vio nacer.